miércoles, 15 de febrero de 2012

San Valentín


San Valentín, este día maldito por los que no tenemos pareja y feliz para los que celebran su amor. Me gusta la idea de tener un día dedicado para la pareja, ¿por qué no? Aunque no habría que dejarse llevar por el consumismo, que parece que haya obligatoriamente que hacer un regalo para demostrar lo que se quiere a una persona, cuando son todos los días que hay que demostrarlo.
Para mí, este día no es para demostrar nada, si no más bien es una excusa para hacer algo diferente, algo romántico, algo estúpido, algo loco o divertido; un pequeño respiro en una vida de rutinas, porque hay que intentar salir de eso aunque cueste, o por lo menos a mí me cuesta bastante.
Para los no enamorados, como es mi caso, este día se vuelve un incordio, porque por todas partes me recuerdan lo que una vez tuve, lo que alguna vez sentí. La tele, la prensa, el facebook ... por cierto ayer en el facebook me rallé un poco, espero que nadie se lo tomara a mal porque iba con buen rollo. La verdad es que entre el alcohol, la envidia  y los recuerdos me salió eso y la Ñaja no me ayudó nada.
Ayer al final tampoco lo pasé tan mal, me divertí viendo el Unplugged que se me bajó de Mando Diao (impresionante) y mi botella de alcohol que cayó enterita. 
Lo que ocurrió después me lo guardo para mí, pero llegando a casa esta mañana iba pensando que todo tiene la importancia que uno le quiera dar y que por mucho día del enamorado, mucho ex-aniversario o fechas clave que vengan, nada importa ya, si no lo que tenga que llegar.
Así que ayer, San Valentín me hizo pasar una noche diferente, como la que pudieron pasar el resto de enamorados.

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